Pronunciamiento de varios trabajadores sociales costarricenses ante el
asesinato de una colega colombiana por parte de los paramilitares
Su
asesinato también nos duele por el significado que encierra para el pueblo
colombiano. Un pueblo que es obligado a vivir con la violencia y la
intolerancia, un pueblo que rechaza la guerra y la exclusión y se abraza con
pasión a la vida, la esperanza, la justicia y la igualdad.
La
muerte forzada de nuestra amiga se suma a la de tantos colombianos y
colombianas que compaten un único delito: soñar y trabajar por un país mejor.
Hoy más
que nunca debemos demandar y trabajar por la paz. Recordar el infeliz
"destino" al que han sido sometidos nuestros pueblos a lo largo de
todo el continente durante cinco siglos. No debemos olvidar los desaparecidos y
muertos de Pinochet; los secuestrados y torturados del régimen militar
argentino; los miles de indígenas muertos en el holocausto de nuestra
América...
Olvidar
conlleva enterrar a nuestros muertos para siempre. Construir caminos que
superen la violencia y fomenten una paz integral, hace que resuciten
cotidianamente.
Nuestra
solidaridad con el pueblo colombiano, y en este instante, especialmente con la
familia de Yohana y con el colectivo de trabajadores sociales que también
experimientan a diario la violencia.
Marcos Chinchilla, Fredy Esquivel, Juan Retana
Trabajadores sociales costarricenses
Mayo, 2000
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