Ante el asesinato de una colega colombiana



Pronunciamiento de varios trabajadores sociales costarricenses ante el asesinato de una colega colombiana por parte de los paramilitares

El asesinato de Yohana Yepes es para nosotros un duro golpe, significa perder a una colega con la que tuvimos el gusto de compartir el amor por la profesión, el deseo de construir una sociedad mejor; el gusto inmenso por preocuparse de forma sincera por los demás y abrir los espacios para trabajar en esos ideales día a día.

Su asesinato también nos duele por el significado que encierra para el pueblo colombiano. Un pueblo que es obligado a vivir con la violencia y la intolerancia, un pueblo que rechaza la guerra y la exclusión y se abraza con pasión a la vida, la esperanza, la justicia y la igualdad.

La muerte forzada de nuestra amiga se suma a la de tantos colombianos y colombianas que compaten un único delito: soñar y trabajar por un país mejor.

Que su muerte no sea una lágrima más, una desesperanza que se acrecenta. Que su muerte no sea un lejano recuerdo, un dolor que nos ahoga y entristece. Su asesinato debe ser el motivo que nos comprometa en la búsqueda de opciones que detengan tanta sangre, tanto llanto, tanto dolor, tanta miseria, tanta barbarie.

Hoy más que nunca debemos demandar y trabajar por la paz. Recordar el infeliz "destino" al que han sido sometidos nuestros pueblos a lo largo de todo el continente durante cinco siglos. No debemos olvidar los desaparecidos y muertos de Pinochet; los secuestrados y torturados del régimen militar argentino; los miles de indígenas muertos en el holocausto de nuestra América...

Olvidar conlleva enterrar a nuestros muertos para siempre. Construir caminos que superen la violencia y fomenten una paz integral, hace que resuciten cotidianamente.

Nuestra solidaridad con el pueblo colombiano, y en este instante, especialmente con la familia de Yohana y con el colectivo de trabajadores sociales que también experimientan a diario la violencia.

Ya llegó la hora de enfrentar la dura muerte ocurrida por odio y por rencor. Ahora llega el momento de continuar. Nos queda un largo camino por recorrer a pesar del dolor y la tristeza.  Sentimos la esperanza que crece día a día,  estamos aquí ¡vamos adelante! Por la vida, por Yohana, por su alegría. Estamos aquí, más comprometidos, su presencia y vida nos acompaña... día a día.

Marcos Chinchilla, Fredy Esquivel,  Juan Retana
Trabajadores sociales costarricenses
Mayo, 2000

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